
Resident Evil: Noche Cero | Crítica: una película que se siente como jugar un videojuego
Gabriela CastilloYa se está haciendo costumbre tener altas expectativas cuando aparece el nombre de Zach Cregger como director de una producción. Después de Bárbaro (2022) y La hora de la desaparición (2025), el director se ha ido consolidando como un referente de las películas extravagantes e inesperadas, con una mezcla particular de terror y humor que, aunque en teoría podrían parecer contradictorios, en sus historias funcionan sorprendentemente bien.
Ahora, Cregger llega con Resident Evil: Noche Cero, una nueva aproximación al popular universo de Capcom en la que busca plasmar nuevamente su sello característico. Nosotros ya la vimos y te contamos qué nos pareció.

Una nueva historia dentro del universo de Resident Evil
Resident Evil es una franquicia de videojuegos cuya primera entrega fue lanzada en 1996. Su popularidad ha sido tal que ha tenido múltiples adaptaciones cinematográficas que, aunque no siempre han sido bien recibidas por la crítica, terminaron convirtiéndose en producciones bastante conocidas.
En 2026 llega una nueva película que, a diferencia de las anteriores, no continúa ninguna de ellas ni adapta directamente la historia de un videojuego específico. En cambio, presenta una historia completamente original que utiliza elementos reconocibles del universo de Resident Evil.
Bryan (Austin Abrams) es un joven repartidor al que le encargan entregar un paquete muy importante de manera inmediata en el hospital de Raccoon City. El problema es que llega justo cuando la ciudad ha caído, apenas unas horas antes, producto de un virus que provoca horribles mutaciones en los seres vivos.
¿Cómo puede funcionar el terror y el humor?
Nuevamente, el terror y el humor están presentes de manera muy sinérgica. La película genuinamente consigue asustar, con jumpscares bastante inesperados y situaciones que logran mantener la tensión, pero al mismo tiempo existen momentos y actitudes que resultan genuinamente graciosos. Muchas producciones recurren al humor como una herramienta para romper la tensión, pero esto no siempre funciona. Cuando el chiste aparece en el momento equivocado, puede terminar destruyendo toda la atmósfera que la película había construido.
En Resident Evil: Noche Cero, en cambio, lo cómico está presente en todo momento. Es parte de la construcción de los personajes y de las situaciones, por lo que no funciona como una interrupción del terror, sino que convive con él. Ahí está la clave para que esta combinación funcione tan bien, ninguna de las dos cosas intenta imponerse sobre la otra. El terror y el humor conviven dentro de la misma historia y se potencian entre sí.

Un protagonista que parece un NPC (Non-Playable Character)
Esto también es posible gracias a la interpretación de Austin Abrams, quien carga prácticamente con todo el peso narrativo de la película. Durante gran parte de la historia lo vemos solo, enfrentándose a infectados, asustándose, huyendo o intentando realizar hazañas que parecen completamente imposibles para alguien como él. Y en eso, está lo más llamativo de su personaje.
Generalmente en los videojuegos de supervivencia, sus protagonistas son rudos, con conocimientos previos en armas, entrenamiento o alguna capacidad física extraordinaria que les permite enfrentarse a las amenazas. Pero, Bryan es todo lo contrario.
Es una persona común, con algunos conocimientos adquiridos a través de los videojuegos, que intenta utilizar lo poco que sabe para sobrevivir a una situación que, evidentemente, no tiene nada de virtual. Es prácticamente ese hipotético escenario que todo jugador ha tenido: ¿qué pasaría si uno queda atrapado dentro de un videojuego?
Y la película explota muy bien esa idea. Bryan se siente como un NPC al que, por alguna razón, le tocó convertirse en protagonista.
Cuando una película se siente como jugar
Uno de los mayores logros de Resident Evil: Noche Cero es que consigue transmitir la sensación de estar jugando un videojuego.
La película incorpora elementos muy propios de este tipo de experiencias, tales como la exploración, la búsqueda de objetos que posteriormente tendrán utilidad, las armas que aparecen en el momento adecuado, los acertijos para avanzar hacia determinados lugares e incluso pequeñas misiones secundarias que van apareciendo durante el recorrido. También está esa sensación de ir descubriendo el mundo al mismo tiempo que el protagonista, encontrando personajes que entregan información y permiten comprender poco a poco el lore de lo que está ocurriendo.
Incluso algunas decisiones visuales contribuyen a esta sensación, como el uso de la primera persona en determinados momentos.

Por eso, más que intentar trasladar una historia específica de los videojuegos a la pantalla, la película parece interesada en trasladar la experiencia de jugarlos.
Un fanfic muy bien logrado
Si alguien llega esperando una adaptación de alguno de los videojuegos de Resident Evil, probablemente esta no sea la película que está buscando. Pero si lo que se busca es una película de terror y supervivencia que capture la esencia de jugar esta clase de videojuego, Resident Evil: Noche Cero funciona muy bien.
Es casi como un fanfic muy bien logrado, ya que toma elementos, reglas y sensaciones reconocibles de este universo, los mezcla con una historia original y consigue construir una experiencia que se siente propia.
Este es su mayor atractivo para ir a verla, porque no intenta ser Resident Evil en el sentido más literal, sino reproducir la sensación de estar jugando uno.
CALIFICACIÓN 4,5/5
A continuación, te dejamos el tráiler de Resident Evil: Noche Cero.


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