¡Ayuda! | Crítica: thriller, humor negro y una Rachel McAdams deslumbrante

Sam Raimi mezcla thriller de supervivencia, comedia negra y violencia medida, apoyado en la gran química entre Rachel McAdams y Dylan O'Brien para entregar una muy grata experiencia.

Cine30 de enero de 2026Edison LópezEdison López

Con Sam Raimi generalmente hay una expectativa clara: que el peligro tenga sentido del humor, y que la violencia no sea un mero adorno, sino parte del tono. ¡Ayuda! entiende aquello y lo cumple con una propuesta que se siente segura de lo que quiere ser: un thriller de supervivencia con humor negro, escenas intensas y un ritmo ágil que evita extenderse innecesariamente. No es una película perfecta, pero sí una de esas que se disfrutan más mientras avanzan, porque sabe cuándo “apretar” y cuándo “soltar”.

Rachel McAdams en la película de Sam Raimi Ayuda
Rachel McAdams como Linda Liddle en ¡Ayuda!

La historia sigue a una empleada (Rachel McAdams) y su jefe (Dylan O'Brien), un tipo insufrible, que sobreviven a un accidente aéreo y terminan varados en una isla desierta. Ella tiene habilidades prácticas para resistir en un entorno hostil; él, en cambio, se convierte en un problema adicional. A partir de esa dinámica, la película plantea una convivencia forzada donde la supervivencia lo define todo, tanto por la naturaleza como por las decisiones —y miserias— humanas.

Dos protagonistas que cargan la isla

Gran parte del mérito de ¡Ayuda! está en su dupla actoral central. Rachel McAdams sostiene el relato con carisma y precisión, y una expresividad que hace creíble cada uno de sus cambios de ánimo. Su personaje se mueve entre la determinación, la rabia y la vulnerabilidad con una naturalidad que eleva escenas que, en otras manos, serían solo funcionales.

Rachel McAdams y Dylan O'Brien en la película Ayuda
Rachel McAdams y Dylan O'Brien en ¡Ayuda!

Dylan O'Brien, por su parte, entrega una contraparte muy efectiva: construye a un jefe repelente, con una arrogancia corporativa difícil de tolerar, pero sin volverlo plano. La película juega con esa ambigüedad y permite que, en ciertos momentos, se asome algo más humano, lo que hace que la relación sea menos mecánica y más incómoda de lo esperado. La química entre ambos se siente real, y cuando el guion necesita sostenerse solo en ellos, lo logra.

Raimi en control del tono

Otro punto a favor es el manejo del ritmo. El guion —escrito por Damian Shannon y Mark Swift (Freddy vs. Jason, 2003)— no pierde tiempo en una introducción eterna: establece muy rápido los rasgos de los personajes y las tensiones de “mundo real” antes de llevarlos a la isla. Desde ahí, Raimi encuentra un equilibrio entre momentos sencillos y otros más oscuros, sin que parezca una mezcla arbitraria.

En cuanto a su género, la película se inclina más al thriller que al terror, pero tiene una cuota de desquicio y violencia que puede incomodar a más de uno. La sangre está presente y no se sobreexplota: acompaña la degradación, el cansancio y la crueldad que surge cuando la supervivencia deja de ser una idea abstracta.

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Si bien hay clichés —porque el punto de partida los trae consigo—, el guion los tuerce lo suficiente como para que el camino no sea automático. Y, sobre todo, es una película que deja claro que la maldad no proviene solo del peligro externo, sino de cómo se comportan las personas cuando se quedan sin reglas.

En definitiva, ¡Ayuda! es una película muy entretenida, con tensión bien administrada y humor negro en los momentos correctos y un trabajo actoral que la sostiene por completo. Raimi vuelve con oficio y, aunque no reinventa nada, entrega una experiencia efectiva.

CALIFICACIÓN: 4.1/5

Este es el tráiler oficial de ¡Ayuda!:

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