
Amenaza en el aire | Crítica: la peor mancha en la carrera de Mel Gibson
Edison LópezCuando un nombre como el de Mel Gibson está detrás de la dirección de una película, las expectativas suelen ser altas. Su trayectoria como director incluye títulos de gran calidad como Corazón Valiente (1995), Apocalypto (2006) o Hasta el último hombre (2016), películas que destacan por su intensidad y emocionalidad. Sin embargo, en Amenaza en el aire, Gibson entrega una experiencia ausente de la tensión que exige la historia, convirtiéndola en una mancha en su carrera.

La película sigue a Madolyn (Michelle Dockery), una agente de los U.S. Marshals encargada de escoltar al fugitivo Winston (Topher Grace) desde Alaska hasta Seattle. En el viaje, el piloto Daryl (Mark Wahlberg) oculta oscuros secretos y una peligrosa conexión con los criminales que buscan silenciar a Winston antes de que testifique. Lo que parecía una misión rutinaria pronto se convierte en un juego de desconfianza y supervivencia a bordo de un pequeño avión, rodeados por la naturaleza imponente de Alaska.
¿Una película solo para cumplir?
El mayor problema de Amenaza en el aire radica en su incapacidad para generar la tensión que un thriller de esta naturaleza exige. La dirección de Mel Gibson, aunque funciona, carece de la personalidad que caracteriza sus trabajos más importantes. La película se siente mecánica, como si siguiera un manual genérico de thrillers sin arriesgarse a ir más allá.
Por el lado de las actuaciones tampoco hay mucho que mencionar. Michelle Dockery es quien más destaca por ser quien tiene la mayor carga emocional, aunque no logra escapar de un guion que apenas toca la superficie de su personaje. Topher Grace, por su parte, aporta un toque de ironía como Winston, pero su química con el resto del elenco es prácticamente nula.
De todas formas, un punto positivo es su corta duración, ya que los 91 minutos que ocupa ayudan a que el viaje sea más llevadero.
Un guion que no despega
El debut como guionista de Jared Rosenberg resulta ser una de las mayores debilidades de la película; la trama avanza con “predecibilidad” extrema. De hecho, es altamente recomendable no ver el tráiler de la película, ya que entrega demasiada información, lo que arruina aún más la experiencia. Las escenas que deberían generar adrenalina —como los casi accidentes o las peleas a bordo— carecen de fuerza porque el espectador puede anticipar cada giro desde el inicio. Además, son muchos los momentos convenientes o que presentan situaciones inverosímiles que se saltan las reglas de la lógica —físicamente hablando—.

Finalmente, Amenaza en el aire es, sin duda, una mancha en la carrera de Mel Gibson y por lejos su peor película. Con una dirección que parece solo por cumplir y un guion débil, esta película resulta ser un thriller genérico y olvidable que no está a la altura del talento de su director. Esperemos que esto sea porque las fuerzas de Gibson están enfocadas en su próxima película (La Pasión de Cristo: Resurrección).
Aunque tiene momentos que intentan capturar la esencia de un thriller de acción clásico, la ejecución falla en mantener al espectador interesado. Al final, es una película que apenas logra mantenerse en el aire.
Amenaza en el aire llega a los cines este 30 de enero.
CALIFICACIÓN: 2.4/5
A continuación, el tráiler oficial de Amenaza en el aire:


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