
Primate | Crítica: ¿cómo puede un chimpancé con rabia funcionar tan bien?
Edison LópezCon ciertas películas de terror, la clave está en aceptar sus reglas desde el minuto uno. Primate, dirigida por Johannes Roberts (A 47 metros), entra justo en esa categoría: una historia de supervivencia que no pretende ser la mejor de la década ni particularmente realista, pero que sí busca entretener con tensión, violencia explícita y una premisa lo bastante extraña como para despertar curiosidad. El resultado es una cinta breve y disfrutable, siempre que el espectador esté dispuesto a pasar por alto varias decisiones poco lógicas propias del género.

La película sigue a Lucy, una joven que vuelve de la universidad a reunirse con su familia en Hawái, donde conviven con Ben, un chimpancé entrenado y muy inteligente. Todo cambia cuando Ben contrae rabia y se vuelve agresivo. A partir de ahí, Lucy y un grupo cercano deben improvisar formas de mantenerse con vida, encerrados y con el tiempo en contra, mientras buscan cómo pedir ayuda y escapar.
Un concepto un poco raro, pero bien aprovechado
Uno de los mayores aciertos de Primate es su rapidez. Con 89 minutos, evita una introducción extensa y se concentra en instalar el conflicto con eficiencia. Esa decisión le sienta bien a una película que vive del ritmo: presenta a sus personajes, establece el peligro y avanza sin demasiados rodeos hacia el centro de lo que propone. La idea de un “chimpancé con rabia” puede sonar a cine clase B, pero la película la toma con seriedad suficiente para que funcione en pantalla y, al mismo tiempo, con una lectura que invita a no sobreanalizarla.

Ahora bien, una advertencia: la historia es bastante predecible en su estructura general. No hay grandes giros que cambien el rumbo de lo que se plantea desde el inicio, y varias situaciones se sostienen en clichés de este tipo de películas de terror. Para algunos, eso será un punto débil; para otros, parte del "obligatorio" cuando se trata de un survival de terror con veinteañeros de por medio y un escenario “vacacional” que, evidentemente, no termina bien.
Entre el gore y el suspenso
Donde Primate gana muchos puntos a favor es en su ejecución: el suspenso está bien trabajado y dosificado y la película no se queda corta cuando decide mostrar violencia. Hay sangre y un nivel de gore que se agradece dentro de un terror que, muchas veces, suele ser más tímido de lo necesario. La amenaza de Ben se vuelve cada vez más brutal, lo que sostiene el interés incluso cuando la lógica de algunos personajes simplemente desaparece.
En definitiva, Primate es una sorpresa agradable dentro del terror de supervivencia: no reinventa el género, pero cumple con tensión, ritmo y una dosis de violencia explícita que le da personalidad. Vista con el ánimo correcto, entretiene, y bastante.
CALIFICACIÓN: 4.0/5
Este es el tráiler oficial de Primate:


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