
Insaciable | Crítica: cuando sentirse insuficiente se convierte en horror
Gabriela CastilloNuevamente, Australia demuestra ser un referente del cine de terror. Durante los últimos años, el país ha entregado películas que no solo buscan provocar miedo, sino que también utilizan el género para abordar temas complejos y explorar historias alejadas de las fórmulas más conocidas.
En esta ocasión llega a las principales salas de cine Insaciable, la más reciente película de la directora Natalie Erika James, quien vuelve a utilizar el terror para explorar una problemática mucho más cotidiana y cercana de lo que podría parecer. Nosotros ya la vimos y, a continuación, te contamos qué nos pareció.

La historia sigue a Hana, una joven estudiante de medicina que ha vivido acomplejada por su cuerpo. Pasa gran parte de su tiempo en el gimnasio, prueba diferentes métodos para adelgazar y tiene atracones de comida cuando experimenta emociones intensas. Su preocupación por su peso está constantemente presente.
Todo comienza a cambiar cuando se reencuentra con una antigua compañera de instituto, quien resulta irreconocible después de una importante pérdida de peso. Ella le cuenta sobre unas pastillas de venta ilegal, que hacen perder peso eficazmente. Después de descubrir sus componentes, Hana comienza a replicarlas en los laboratorios de su facultad, iniciando así un rápido proceso de pérdida de peso.
Una mirada multidimensional a la imagen corporal
Uno de los mayores aciertos de la película está en la construcción de su protagonista y, particularmente, en la manera en que aborda su relación con el cuerpo. Insaciable evita reducir el conflicto de Hana a la habitual idea de querer ser delgada para encajar en los cánones de belleza. Su problema es mucho más profundo.
La película muestra cómo esta percepción se construye a partir de múltiples factores: la familia, la cultura, las experiencias personales, el desarrollo durante la infancia y la adolescencia, el rechazo de sus compañeros y también la sexualidad.
No se trata simplemente de querer ser delgada porque eso significa ser bonita. Se trata de sentir que, mientras su cuerpo sea de determinada manera, no es apta para habitar el mundo como corresponde. Y ahí aparece una de las ideas más interesantes de Insaciable, que es la sensación de insuficiencia que termina extendiéndose a todos los aspectos de su vida.

La protagonista no busca únicamente cambiar su apariencia. Busca dejar de sentirse insuficiente. Y cuando conseguirlo se convierte en su único objetivo, las consecuencias dejan de importar. Poco a poco, el deseo de transformar su cuerpo se convierte en una obsesión cada vez mayor, en una necesidad que nunca parece saciarse. Es precisamente ahí donde el título adquiere todo su sentido.
Pero Insaciable también tiene el mérito de no presentar el malestar de su protagonista como una verdad absoluta. La película muestra otra forma de relacionarse con el cuerpo a través de su amiga, quien funciona como contrapunto y permite comprender que existe una alternativa a esa obsesión.
El mayor valor de la cinta es utilizar el terror para hablar de un problema que no tiene una explicación sencilla ni una solución fácil.
Lamentablemente, es también en este punto donde la película comienza a perder fuerza.
Lo sobrenatural es un exceso
Su principal debilidad está en el intento de unir esta dimensión psicológica con un terror mucho más tradicional, apoyado en jumpscares y elementos sobrenaturales.
Cuando Insaciable se concentra en Hana, en sus pensamientos y en la manera en que su relación con el cuerpo se va deteriorando, resulta mucho más inquietante que cuando intenta provocar miedo mediante recursos convencionales.
Esto hace que el ritmo sea irregular y que, especialmente durante algunos momentos, la película se vuelva demasiado lenta y hasta tediosa. El terror psicológico que inicialmente parecía ser su principal fortaleza termina compitiendo con una historia que busca entregar sustos más tradicionales, pero que no siempre consigue que estos tengan el mismo impacto.

Aun así, la película consigue reforzar una idea importante, y es que no existe un camino fácil para solucionar una relación dañina con el propio cuerpo. El proceso es complejo, personal y está atravesado por factores que van mucho más allá de la voluntad individual.
El problema está en que su desenlace parece desviarse parcialmente de esta idea y termina debilitando algunas de las reflexiones que la película había construido durante buena parte de su metraje.
Insaciable no siempre consigue equilibrar su terror psicológico con su lado más convencional, y eso termina afectando su ritmo. Sin embargo, cuando se concentra en aquello que realmente quiere contar, demuestra que el género puede ser una herramienta poderosa para hablar de problemas que muchas veces preferimos no mirar de frente.
Porque lo verdaderamente aterrador de Insaciable no sea aquello que aparece en pantalla, sino la idea de llegar a sentir que el propio cuerpo es algo que se debe destruir para sentir finalmente suficiencia.
Insaciable llega a las principales salas de cine este 3 de septiembre.
CALIFICACIÓN 3,4/5.
A continuación, te dejamos el tráiler de Insaciable.


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