
La Guerra de los Últimos | Crítica: mucho apocalipsis y muy poco que contar
Edison LópezLa experiencia de Ridley Scott con mundos distópicos hacía pensar que La Guerra de los Últimos tenía varios elementos a su favor: la existencia de un mundo devastado, supervivencia, violencia, aislamiento y un protagonista intentando encontrar algo de esperanza entre lo que queda de la humanidad.
El problema es que la película tiene tantas historias dentro que nunca termina de decidir cuál quiere contar. Hay duelo, romance, supervivencia y sociedad distópica, pero al terminar queda una extraña sensación: vimos muchas cosas, aunque ninguna parece haberse desarrollado con el peso suficiente.

La historia sigue a Hig (Jacob Elordi), un joven piloto que sobrevive junto a Bangley (Josh Brolin), un militar experto en supervivencia, en un refugio aislado de un mundo destruido. Su rutina transcurre entre vuelos, reparaciones y las precauciones necesarias para seguir con vida, hasta que una misteriosa transmisión de radio rompe esa monotonía. Convencido de que todavía puede existir algo más allá de su pequeño espacio seguro, Hig decide aventurarse hacia lo desconocido...
Muchas historias, pero ninguna termina de imponerse
Uno de los principales problemas de La Guerra de los Últimos está precisamente en su construcción. La película dedica bastante tiempo a mostrar la rutina de Hig, su relación con el entorno y su necesidad de encontrar algo de paz, pero cuando comienza a abrir nuevas líneas, el relato pierde cohesión. Algunos acontecimientos avanzan con excesiva calma y otros se resuelven demasiado rápido, provocando que la historia se sienta desconectada por momentos.
Resulta especialmente curioso considerando que detrás está Scott, un director cuya filmografía incluye mundos tan reconocibles como los de Blade Runner y Alien. Aquí están varios de los ingredientes que podrían haber dado forma a una historia perturbadora y emotiva, pero la ejecución no consigue aprovechar estos elementos. El mundo terminó prácticamente por culpa de un virus, existen saqueadores, violencia y amenazas constantes y, aun así, sorprende lo poco inquietante que termina siendo todo.

Un elenco demasiado grande para tan poco desarrollo
Jacob Elordi es quien cuenta con ventaja al cargar con buena parte de la historia, Hig recibe el desarrollo necesario para que el actor pueda construir un personaje reconocible y sostener buena parte de la película. El problema aparece alrededor suyo.
Margaret Qualley queda limitada y totalmente desaprovechada por un personaje demasiado básico, mientras que Guy Pearce y Josh Brolin tampoco reciben material suficiente para aprovechar completamente sus presencias. Aunque sí hay que destacar que Josh Brolin consigue algunos buenos momentos de comedia y acción, pero ninguno de ellos logra cambiar sustancialmente el nivel general de una película que tenía un elenco para bastante más.

En lo visual hay elementos destacables, especialmente cuando la fotografía aprovecha los paisajes y los vuelos de Hig para mostrar la escala del mundo que lo rodea. Pero incluso ese aspecto termina funcionando más como acompañamiento que como una característica capaz de darle una identidad propia a la película.
En definitiva, La Guerra de los Últimos cumple con entretener hasta cierto punto, pero poco más. Tiene los elementos para ser una película posapocalíptica enérgica, perturbadora y emotiva, pero termina siendo demasiado irregular y, por momentos, poco interesante. Está lejos de las mejores obras de Ridley Scott y, considerando todo lo que tenía a disposición, cuesta no verla como una oportunidad desaprovechada.
CALIFICACIÓN: 3.2/5
Este es el tráiler oficial de La Guerra de los Últimos:


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