
Engendro | Crítica: un perturbador retrato de la depresión posparto
Gabriela CastilloEl cine de terror siempre ha encontrado un espacio para abordar temas socialmente complejos como la violencia, la discriminación, la salud mental y la desigualdad. En los últimos años, además, el género ha demostrado que puede ir mucho más allá de provocar miedo, utilizando sus recursos para explorar experiencias humanas difíciles de representar desde otros lugares.
Bajo esta perspectiva llega Engendro, una película finlandesa que aborda la depresión posparto desde la perspectiva de una madre, combinándola con elementos propios del folk horror, como las tradiciones ancestrales, la naturaleza y los lugares aislados. Nosotros ya vimos la cinta y, a continuación, te contamos qué nos pareció.

Cuando la maternidad no es como la imaginabas
Protagonizada por Seidi Haarla (Hytti nro 6, 2021) y Rupert Grint (Ron Weasley en la saga Harry Potter), la historia retrata la llegada del esperado primer hijo de una pareja. Sin embargo, nada ocurre como habían imaginado, especialmente para Saga (Seidi Haarla), cuyas expectativas sobre la maternidad chocan violentamente con la realidad que debe enfrentar.
Esta fractura comienza a manifestarse cuando Saga empieza a percibir señales de que su hijo no es humano, sino un ser sobrenatural conectado con el bosque. Jon (Rupert Grint), en cambio, no parece advertir nada extraño y asume que el comportamiento del bebé está dentro de lo esperado.
La película aprovecha esta diferencia para instalar una de sus principales interrogantes: ¿el hijo realmente es un ser sobrenatural o todo lo que vemos forma parte del deteriorado estado mental de Saga?
El verdadero monstruo está en la madre
Engendro no es una película perfecta. Hay situaciones bastante absurdas que terminan rompiendo el clima de tensión que logra construir. Sin embargo, uno de sus mayores aciertos está en la interpretación de Seidi Haarla, quien consigue transmitir con bastante fuerza las distintas emociones asociadas a la depresión posparto.
El cansancio extremo, el rechazo, la culpa, la frustración y las ganas de recuperar la vida anterior están presentes en Saga. La película también aborda algo particularmente complejo: el duelo que puede experimentar una mujer cuando descubre que la maternidad real está muy lejos de las fantasías que construyó sobre ella. En cierto sentido, debe despedirse de la persona que era y enfrentarse a una nueva identidad que no necesariamente reconoce como propia.
Engendro lleva estas emociones al extremo y las transforma en una experiencia sobrenatural. Pero justamente ahí encuentra su mayor fuerza: en algún momento resulta difícil determinar si estamos frente a una amenaza real o ante la percepción de una mujer profundamente afectada por su experiencia de maternidad.

De hecho, gran parte del terror no está concentrado en el bebé, sino en su madre. Es su comportamiento errático, sus decisiones y la manera en que se relaciona con su hijo lo que genera mayor inquietud. La película incluso sugiere que Saga también es percibida como una amenaza por quienes la rodean, particularmente por su propia familia.
Y aquí aparece una de las contradicciones más interesantes de la cinta: Saga provoca temor, pero también empatía. Su historia permite aproximarse a la maternidad desde una perspectiva marcada por los mandatos sociales, la estigmatización y la soledad de la crianza. Todo esto se potencia gracias al escenario, con un bosque imponente y aislado que funciona como una extensión del estado emocional de la protagonista.
Un folk horror que se queda a medio camino
Lamentablemente, esta construcción comienza a debilitarse a medida que avanza la película. Si bien el padecimiento de Saga ocupa un lugar central, da la sensación de que su deterioro simplemente se agudiza sin conducir hacia una resolución suficientemente satisfactoria.
Durante el último tercio, la historia llega a un punto de no retorno y termina resolviéndose de manera abrupta. El desenlace deja la sensación de que falta algo, especialmente al momento de conectar la depresión posparto con los elementos propios del folk horror.

Este último aspecto termina funcionando principalmente como acompañamiento ambiental. El bosque, las tradiciones y la presencia de lo sobrenatural contribuyen a crear una atmósfera inquietante, pero no terminan adquiriendo el mismo peso narrativo que el conflicto psicológico de Saga.
Y quizás ahí está la principal debilidad de Engendro. Cuando se concentra en la experiencia de su protagonista, resulta incómoda, perturbadora y profundamente interesante. Pero, cuando intenta expandir ese conflicto hacia una mitología sobrenatural más grande, pierde parte de la fuerza que había conseguido construir.
Aun así, Engendro destaca por utilizar el terror para representar una experiencia tan compleja como la depresión posparto, convirtiendo a la maternidad, la culpa y las expectativas sociales en una fuente de horror mucho más cercana de lo que podría parecer.
Engendro llega a las principales salas de cine este jueves 13 de agosto.
CALIFICACIÓN 3,3/5
A continuación, te dejamos el tráiler de Engendro.


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