Leviticus: ritual de sangre | Crítica: los monstruos más aterradores son quienes más amamos

Leviticus utiliza el terror sobrenatural para abordar la homofobia y el rechazo familiar en un relato inquietante y cercano a la realidad.
Cine30 de junio de 2026Gabriela CastilloGabriela Castillo

El terror ha tomado un lugar importante en la cartelera durante este año. De manera consecutiva se han estrenado películas que demuestran que este género tiene mucho que decir y no limitarse únicamente a sustos fáciles o historias predecibles. El más reciente estreno es Leviticus, una película australiana de terror queer que se suma a la lista de producciones de calidad provenientes de ese país, como Haz que Regrese (2025), Háblame (2022) y El Babadook (2014). A continuación, te contamos qué nos pareció.

La película se adentra en el terror sobrenatural con una criatura capaz de adoptar la apariencia de la persona amada de forma romántica para atacar a su víctima. Esta entidad es utilizada por un culto religioso como parte de un ritual destinado a "erradicar" la homosexualidad de adolescentes.

En este contexto, Leviticus presenta una premisa tan inquietante como interesante, donde los monstruos más aterradores pueden encontrarse mucho más cerca de lo que imaginamos. La historia sigue a Naim, un joven que llega junto a su madre a un pequeño pueblo. Aunque su adaptación no ha sido sencilla, rápidamente desarrolla un vínculo con Ryan. Ambos pertenecen, junto a sus respectivas familias, a una congregación religiosa profundamente conservadora. Cuando sus padres descubren su orientación sexual, deciden someterlos a un ritual con el objetivo de "corregirlos".

Leviticus crítica
Captura de Ryan y Naim en Leviticus 

Una promesa que pierde fuerza

Desde sus primeros minutos, la película deja entrever que la religión y el fanatismo tendrán un rol fundamental dentro de la historia. Sin embargo, a medida que avanza el relato, ambos elementos van perdiendo protagonismo hasta convertirse más en el detonante de los acontecimientos que en el verdadero tema central.

Si bien esta decisión puede resultar decepcionante para quienes esperaban una propuesta centrada en el terror religioso, también permite que la historia dirija su atención hacia conflictos mucho más cercanos y reconocibles. Aun así, queda la sensación de que el filme desaprovecha un componente que prometía tener mucha más profundidad.

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Los verdaderos monstruos

La mayor fortaleza de Leviticus está en recordarnos que las personas que más amamos también pueden ser quienes más nos lastimen. Después de todo, mientras más queremos a alguien, mayor es el poder que le entregamos para hacernos daño.

Por ello, el verdadero horror de la película no proviene únicamente de su componente sobrenatural. Su mayor acierto está en exponer la violencia que nace precisamente de quienes deberían brindar protección y afecto. Padres que rechazan a sus hijos, parejas que ejercen violencia y amistades que traicionan la confianza depositada en ellas conforman un retrato dolorosamente reconocible.

Es precisamente ahí donde Leviticus logra conectar con el espectador. Más allá de su dimensión fantástica, muchas de las situaciones que presenta encuentran un evidente reflejo en la realidad. La homofobia, la violencia de pareja y el rechazo familiar no aparecen únicamente como herramientas narrativas, sino como problemáticas que siguen presentes fuera de la pantalla. El terror funciona entonces como una exageración de dolores que, lamentablemente, muchas personas experimentan en su vida cotidiana.

Leviticus review
Captura de Leviticus 

Una historia que pudo ir más allá

Sin embargo, la película no está exenta de problemas. Su ritmo resulta irregular y, por momentos, demasiado pausado, haciendo que algunas escenas pierdan impacto y que la tensión se diluya innecesariamente.

A ello se suma la sensación de que el componente religioso termina desaprovechado. La historia parecía prometer una exploración mucho más profunda de la fe, el fanatismo y, especialmente, de cómo estos afectan la relación entre padres e hijos. No obstante, ese conflicto termina relegado a un segundo plano, dejando la impresión de que la película tenía mucho más que decir sobre este tema.

Aun con esas debilidades, Leviticus consigue destacar gracias a una propuesta que encuentra el verdadero miedo no en lo sobrenatural, sino en aquello que resulta inquietantemente posible. Porque, al final, los demonios más difíciles de enfrentar no siempre llegan desde otro mundo; muchas veces habitan en las personas que creíamos incapaces de hacernos daño.

CALIFICACIÓN 3,9/5

A continuación, te dejamos el tráiler de Leviticus: ritual de sangre.

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