
La Hermanastra Fea | Crítica: los cuentos de hadas no existen
Edison LópezReversionar un clásico siempre implica un riesgo, pero La Hermanastra Fea lo asume con convicción y estilo. La directora noruega Emilie Blichfeldt debuta con una propuesta que combina comedia negra, crítica social y un uso muy preciso del body horror para criticar los ideales de belleza de una forma dura y cruda. Lo hace con una puesta en escena tan cuidada como perturbadora, y con una atmósfera que desde el primer momento deja claro que aquí no hay lugar para el “felices para siempre”.

La historia se desarrolla desde la perspectiva de Elvira, la hermanastra de Cenicienta. En un reino donde la belleza es una moneda de cambio, Elvira intenta transformarse para alcanzar los estándares impuestos por todos a su alrededor. A medida que se somete a sacrificios físicos y emocionales para ser aceptada, la obsesión con la perfección se convierte en su condena. La película es tanto una sátira sobre la superficialidad del “príncipe azul” ideal como una reflexión amarga sobre la presión social y el costo de encajar en moldes ajenos.
Cuento de hadas convertido en pesadilla
La mayor fortaleza de La Hermanastra Fea está en el equilibrio entre su crudeza y su sofisticación visual. Blichfeldt logra que cada elemento se articule con elegancia, incluso en las escenas más grotescas, lo que es altamente destacable considerando que es su primer largometraje.
Estamos en presencia de body horror, así que sí, hay cuerpos que se pudren, gusanos, dientes que se quiebran y costura de pestañas postizas…, pero todo bajo una ejecución que tiene un propósito narrativo, no son secuencias que están por estar. En ese sentido, la película se inscribe con solidez dentro del body horror contemporáneo.

Por otro lado, el elenco cumple de acuerdo con lo exigido por la historia, donde resalta la relación de Elvira con Agnes/Cenicienta, cuya tensión va en un constante aumento y permite al espectador cuestionarse quién de las dos es realmente la cruel e inocente —si es que esas características las pueden describir—.
Las apariencias lo son todo
Más allá del impacto visual, La Hermanastra Fea destaca por su discurso. Aquí no hay moralejas dulces ni premios a la bondad, sino una mirada brutalmente honesta sobre cómo la sociedad mide el valor personal a través de la apariencia. La película transforma el cuento de La Cenicienta al eliminar la magia y reemplazarla por cirugía, dolor y obsesión. En otras palabras, los cuentos de hadas aquí no existen; Elvira no busca un vestido encantado, sino la aprobación de un sistema que la deforma por dentro y por fuera.
En su conjunto, La Hermanastra Fea es una propuesta muy bien lograda, estética y narrativamente, que transforma la crueldad del cuento clásico en un retrato de la vanidad y la presión estética. No es solo una película sobre belleza, sino sobre el precio de perseguirla. Desde el 9 de octubre en cines.
CALIFICACIÓN: 4.2/5
Tráiler oficial de La Hermanastra Fea:


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