
Lo que hay dentro | Crítica: lo que ocultamos versus lo que mostramos
Sofía VargasLo que hay dentro, dirigida y escrita por Greg Jardin, no es solo una historia de terror, sino una fusión de géneros que combina horror, comedia y ciencia ficción. La película sigue a un grupo de amigos que, aunque creen conocerse bien, esconden secretos. El título entrega una idea de lo que realmente trata la película: lo que define a los seres humanos no son solo sus acciones externas, sino que también lo oculto y lo reprimido. ¿Cuánto se conocen realmente?

La historia transcurre durante una noche de despedida de soltero cuando un grupo de amigos de la universidad: Shelby (Brittany O'Grady), Cyrus (James Morosini), Dennis (Gavin Leatherwood), Maya (Nina Bloomgarden), Nikki (Alycia Debnam-Carey), Brooke (Reina Hardesty) y Reuben (Devon Terrell); se reúnen para celebrar. La tranquilidad de la velada se ve interrumpida por la llegada de Forbes (David Thompson), un amigo que no veían desde hace mucho tiempo. Forbes trae consigo un maletín misterioso, el cual contiene un extraño dispositivo que sugiere probar en conjunto. Todos acceden y tras un giro inesperado, todos intercambian de cuerpos. La sorpresa y el miedo se apoderan de ellos, pero inmediatamente se relajan y deciden jugar a adivinar quién está en el cuerpo de quién. Pero lo que era un juego, se vuelve una pesadilla.
Un guion arriesgado
Lo que hay dentro presenta un guion que fácilmente podría no haber funcionado. Sin embargo, Greg Jardin lo logra manejar con destreza, transformándolo en una obra que cautiva y sorprende al espectador.
Todos los personajes están en cuerpos diferentes, mientras, simultáneamente, se ven enfrentados a situaciones que van desdibujando las fronteras entre la realidad y lo imaginario. Este enfoque psicológico se presenta como una especie de "viaje al interior", donde se enfrentan a sus miedos más profundos, a sus deseos reprimidos y a su propia identidad fragmentada.

Fotografía, colores y una experiencia inmersiva
Lo que hay dentro no solo destaca por su intrigante guion, sino también por su uso del color, el arte y la fotografía, que juegan un papel crucial en la narración visual de la historia.
Utiliza cambios abruptos de colores, los cuales no solo aportan diferenciación —quién está en el cuerpo de quién—, sino que también transmiten parte de la desesperación de los personajes. Esto, apoyado por la fotografía, ángulos y encuadres cuidadosamente elegidos, intensifica la sensación de desconcierto, mientras que el diseño artístico crea un ambiente inquietante. Cada aspecto visual complementa la historia, sumergiendo al espectador en la confusión interna de los personajes.
La cinta logra ofrecer algo diferente a lo convencional. No solo es un viaje de entretenimiento, sino también una reflexión sobre lo que nos define y cómo las circunstancias, por más extrañas que sean, pueden revelar lo que se lleva dentro.
Lo que hay dentro ya se encuentra disponible en Netflix.
A continuación, el tráiler de Lo que hay dentro:


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