
Springsteen: música de ninguna parte | Crítica: íntima pero plana
Constanza YáñezEste 30 de octubre se estrena Springsteen: música de ninguna parte, biopic del afamado artista estadounidense Bruce Springsteen, quien es encarnado por Jeremy Allen White (El Oso). La cinta está basada en el libro Deliver Me from Nowhere: The Making of Bruce Springsteen's Nebraska de Warren Zanes, realizando un recorrido tras la grabación del álbum Nebraska (1982), en el que el músico deja de lado el rock para incursionar por el folk.
La película sigue Bruce Springsteen, "el Jefe", cuando era un joven músico que se estaba enfrentando a la fama y la exposición. Tras no saber cómo enfrentar el éxito, reflotan en él la nostalgia y los fantasmas del pasado de su vida familiar. Es así como desde la soledad, comienza la composición y grabación del álbum Nebraska en un viejo cassette de cuatro pistas.

Una historia íntima, sensible pero plana
El cineasta Scott Cooper (Black Mass) nos trae una película que busca retratar a uno de los músicos más destacados del rock, Bruce Springsteen, pero fuera de todo el impacto del rock, sino que desde la austeridad de uno de sus discos más íntimos y donde apuesta por el folk, Nebraska. Álbum que siguió al explosivo estrellato que tuvo con Born to run (1975), Darkness on the Edge of Town (1978) y The River (1980). En este convulsionado tránsito, Springsteen, quien es encarnado por Jeremy Allen White, se embarca en una viaje de duda, de inseguridad y comienza a luchar contra la nostalgia y crudos recuerdos familiares que parecieran estancarlo y donde su camino de reflexión es la música.

Springsteen: música de ningún lugar muestra este proceso creativo, repasando este momento crucial de la vida del autor de Atlantic City. En un momento de su vida en el que atraviesa por una inestabilidad emocional y una fragilidad que no le permiten avanzar. Jeremy Allen White entrega una correcta interpretación de Bruce Springsteen, sin embargo el guion navega entre lo sensible y lo plano. Tiene sus reparos. Y es que el relato juega mucho con aspectos implícitos a la hora de abarcas el ámbito familiar del protagonista. Se arriesga al seguir un camino de sutileza, pero una que no se siente tan fluida ni orgánica. Por ello, se siente algo plana y algo superficial.

"El silencio también puede ser ruidoso" dice en un momento su protagonista. Probablemente esa es la frase que define el sentir y la esencia de este pasaje de la vida del "Jefe", donde su tormento eran sus pensamientos. Un período marcado por la reflexión de su relación paternal, la masculinidad, la identidad y el sentido de pertenencia. Pero todo ese ruido lo canalizó en canciones que defendió a toda costa.
La película también cuenta con las actuaciones de Jeremy Strong (Succession) como Jon Landau, manager Springsteen; Stephen Graham (Adolescencia) como su padre; y Odessa Young (The Order) como Faye. Cada uno aporta con interpretaciones cruciales y decisivos para la historia del músico.
Calificación de Springsteen: música de ninguna parte: 3.7/5
Revisa aquí el tráiler de Springsteen: música de ninguna parte:


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