
Poderes ocultos | Review: ángeles malvados
Celinda TapiaPoderes ocultos (2021) se adentra en los márgenes mentales en los que deambula un grupo de preadolescentes, y muestra cómo los límites entre el bien y el mal se desvanecen a medida que conocen los poderes telequinéticos que poseen. Dirigida por Eskil Vogt —nominado al Oscar por el guion del drama La peor persona del mundo (2021)—, Poderes ocultos insiste en un juego psicológico que inquieta a medida que los personajes abandonan su visión infantil.

La película se centra en Ida y cómo se siente al margen de su familia porque sus padres depositan casi toda su atención en su hermana Anna, quien se encuentra dentro del espectro autista. Una nueva casa y un nuevo entorno enfrían más la dinámica familiar y al no sentirse parte, Ida comienza a explorar. En esos paseos conoce a Ben, un niño que le muestra que posee poderes telequinéticos. Poco a poco Ida se da cuenta que no es el único que tiene estas habilidades y es ahí cuando comienza el juego que transita entre el bien y el mal.
El bien y el mal
En la infancia se conocen los límites, se reconoce, además, la estructura mental que nos acompañará en cada una de nuestras decisiones, en definitiva, se forma el criterio. Cuando no hay una base para crear el criterio o cuando esa base es mala, se produce un quiebre en la perspectiva y no se origina un cuestionamiento sobre lo que está bien y lo que está mal. Por lo general esto pasa cuando no hay una participación activa entre los pares, cuando no hay suficiente atención en las acciones que ejecutan los niños o no hay un interés por entender cómo piensan. Este es el foco de Poderes ocultos, la película se centra principalmente en los niños, pero siempre este relato está acompañado por un murmullo de fondo —los padres—, como una especie de figura que realiza algunos movimientos, pero los hijos son quienes intentan traducir —a su modo— esa manera de actuar.
¿El ser humano nace o se hace malo? Poderes ocultos pareciera decirle al espectador que el ser humano se hace malo, porque hay una figura que murmura el bien y el mal. Ese carácter de los niños está muy bien logrado en el filme, ellos son una especie de sombra de sus padres, son una consecuencia de las conductas internas que demuestran los adultos.

El descubrimiento del yo
Poderes ocultos es una especie de viaje interno donde se muestra aquello que se ignora, que se mantiene en los márgenes. La mente es poderosa y eso es lo que procura mostrar Vogt, sin embargo, se pierde mucho en eso, generando grandes silencios que más que crear una tensión, pueden llevar al tedio. Ayuda la actuación de los protagonistas, sus emociones son claras, pero su propósito se pierde a medida avanza la historia.
El centro es el descubrimiento del yo y su particularidad es que se trata desde el horror, la oscuridad y también, desde el silencio. Todo esto se justifica mediante el factor irreal que establecen los poderes, genera una metáfora que enriquece la producción pero también es un elemento que a lo largo de la narrativa no se explica del todo, más bien se supone. Vogt propone un factor mágico al momento de experimentar los límites entre el bien y el mal.
Poderes ocultos se estrena el 2 de noviembre en cines chilenos.
A continuación puedes ver el tráiler oficial de Poderes ocultos:


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