Scarlet | Crítica: linda pero vacía

La nueva película de Mamoru Hosoda reinterpreta Hamlet con una propuesta visual deslumbrante, pero una historia demasiado simple para sostener su ambición.
Cine12 de marzo de 2026Gabriela CastilloGabriela Castillo

En el mundo de las películas de anime hay tres grandes directores: Hayao Miyazaki, Makoto Shinkai y Mamoru Hosoda. Cada vez que se anuncia una nueva producción de alguno de ellos, el entusiasmo entre los fanáticos suele ser inmediato. En Japón, durante 2025, se estrenó Scarlet, la más reciente película de Hosoda, la cual tuvo una recepción más bien tibia. Recién esta semana llegó a los cines nacionales y nosotros ya la vimos. A continuación, te contamos qué nos pareció.

Hosoda se ha posicionado como uno de los grandes referentes de la animación japonesa contemporánea. Películas como La chica que saltaba a través del tiempo (2006) o Belle (2021) lo instalaron como un autor capaz de equilibrar espectáculo visual con historias emocionalmente resonantes. Incluso fue nominado al Oscar en 2019 por Mirai, mi pequeña hermana. Por eso sorprende que su nueva película, Scarlet, una reinterpretación de Hamlet, termine siendo una de sus obras más débiles.

Scarlet crítica
Captura de Scarlet 

Scarlet es la princesa de Dinamarca, hija del rey Amleth y la reina Gertrudis. Durante su infancia presencia la ejecución pública de su padre, acusado de traición, mientras su tío Claudio se apodera del trono. Convencida de que todo fue una conspiración para eliminarlo, Scarlet jura vengarse. Sin embargo, antes de poder cumplir su objetivo es envenenada. En lugar de morir, despierta en el Otro Mundo, un espacio que funciona como una especie de purgatorio donde coinciden personas de distintos tiempos y lugares. Allí descubre que su tío también se encuentra en ese lugar, por lo que inicia un viaje para encontrarlo, enfrentándose a distintos adversarios en el camino. Durante esa travesía conoce a Hijiri, un joven paramédico del Japón actual que rechaza toda forma de violencia y cuya misión es ayudar a cualquiera que esté herido o enfermo. Hijiri funciona como el contrapunto moral de Scarlet: mientras ella proviene de un mundo gobernado por la violencia y la venganza, él insiste en que siempre existe otra alternativa.

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Lo visual no está al servicio de la historia

Los primeros minutos de la película son, sencillamente, alucinantes. La animación, los paisajes y los escenarios, junto a un dragón gigantesco que atraviesa los cielos, generan una primera impresión deslumbrante que promete una gran experiencia. Lamentablemente, ese impacto inicial termina siendo lo más memorable de toda la película.

El principal problema de Scarlet es su historia, que resulta sorprendentemente superficial. La premisa de reimaginar Hamlet con una protagonista femenina podría haber abierto nuevas lecturas o conflictos, pero aquí apenas altera el relato original. Lo que queda es un relato de venganza que avanza por un camino excesivamente predecible: la violencia es mala y el perdón es la única salida posible.

Scarlet review
Captura de Scarlet 

Una máxima simplificación

El problema no es el mensaje, sino la forma en que está construido. Los personajes carecen de cualquier tipo de complejidad. Claudio es malo y permanece igual de malo durante toda la película, Hijiri es siempre moralmente intachable y Scarlet debe abandonar su deseo de venganza simplemente porque la película insiste en que es lo correcto.

No hay matices, ni contradicciones, ni verdaderos conflictos internos. Nunca se construye un momento en que el espectador pueda comprender, aunque sea mínimamente, las motivaciones de Claudio. Tampoco se desarrolla una razón convincente para que Scarlet abandone su cruzada. Todo ocurre porque el guión lo necesita, no porque la historia lo haya construido.

En una industria como la del anime, donde muchas de las historias más interesantes se sostienen precisamente en sus ambigüedades morales, esta simplificación resulta especialmente frustrante. Scarlet reduce un conflicto trágico a una moraleja bastante obvia.

Scarlet crítica
Captura de Scarlet 

Referencias que no aportan nada

Como si eso fuera poco, Hosoda introduce además varias escenas anticlimáticas que rompen completamente el tono de la película. El mundo que construye responde a una fantasía oscura medieval, llena de batallas y criaturas fantásticas, pero de pronto aparece una escena musical ambientada en la actualidad que funciona como una referencia directa a La La Land (2016), donde Scarlet y Hijiri parecen convertirse en versiones animadas de Emma Stone y Ryan Gosling. La escena no sólo rompe la coherencia del mundo narrativo, sino que además intenta forzar una relación romántica que hasta ese momento no tenía ninguna base dentro de la historia.

Scarlet crítica
Captura de Scarlet 

Algo similar ocurre con otros elementos que la película introduce: ideas visualmente potentes que parecen prometer mayor profundidad, pero que finalmente quedan reducidas a meros adornos. El impresionante dragón, por ejemplo, o ciertos paisajes que recuerdan a grandes producciones como Duna (2021) o El señor de los anillos: las dos torres (2002), terminan funcionando más como guiños visuales que como partes significativas del relato.

Al final, Scarlet termina siendo una paradoja: una película visualmente deslumbrante que no tiene mucho que decir. Su despliegue técnico es impresionante, pero está al servicio de una historia sorprendentemente plana y emocionalmente distante. Una obra que entretiene mientras dura, pero que se diluye casi inmediatamente después de terminar. Probablemente una de las películas más olvidables de Mamoru Hosoda.

CALIFICACIÓN: 3.0/5

A continuación, te dejamos el tráiler de Scarlet:

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