
Dibujos Imaginarios | Crítica: cómo mezclar la fantasía familiar y el terror
Edison LópezHay películas que, sin necesidad de grandes presupuestos ni campañas de marketing masivas, logran entregar una grata experiencia y muy entretenida. Dibujos Imaginarios, dirigida por Seth Worley, es un buen ejemplo: una cinta familiar que mezcla aventura, comedia y fantasía con toques de terror. Lo que la hace destacar no es la originalidad de su premisa, sino la forma en que combina distintos géneros para ofrecer diversión disfrutable por público de todas las edades, con un trasfondo emocional que habla de la pérdida y de cómo enfrentarla.

La historia sigue a Amber, una niña de diez años cuyos dibujos cobran vida después de que su cuaderno cae en un estanque mágico. Lo que comienza como un juego pronto se transforma en caos: los monstruos que ella misma imaginó irrumpen en la ciudad, desatando desastres tan creativos como peligrosos. Junto a su hermano mayor, Jack, tendrá que enfrentarse a estas criaturas antes de que destruyan todo a su paso. En medio de este caos, la familia también lidia con el vacío que dejó la muerte de la madre, un dolor que cada personaje enfrenta de formas muy distintas.
Terror en clave familiar
Uno de los aspectos más atractivos de Dibujos Imaginarios es su forma de introducir momentos de terror sin abandonar nunca el registro familiar: hay tensión, y aunque no hay sangre, hay polvo de lápices o escarcha que vuela por el aire… Así, incluso podría recomendarse como una película para iniciarse en el terror siendo niños—guardando las proporciones, tal como se considera Gremlins de 1984—.

La película aprovecha con inteligencia su ritmo: no se demora más de lo necesario en presentar a los personajes ni en instalar el conflicto. Con rapidez engancha al espectador y lo conduce hacia la acción, reservando el tiempo justo para darle profundidad a los vínculos familiares. La pérdida de la madre no se convierte en melodrama, sino en un pilar narrativo que sostiene la historia y le da sentido a las decisiones de sus protagonistas.
Aventura con corazón ochentero
Más allá de su propuesta fantástica, Dibujos Imaginarios recuerda a esas películas de los 80 y principios de los 2000 en las que los niños lideraban la aventura. Esa nostalgia, combinada con efectos visuales creativos y un guion que sabe a qué ritmo avanzar que profundiza solo en los aspectos que son estrictamente necesarios para el avance de la historia, convierte la película en una experiencia tremendamente recomendable.
En definitiva, Dibujos Imaginarios es mucho más que una fantasía olvidable. Es un relato entretenido, con sustos medidos y un mensaje claro sobre cómo afrontar la pérdida. Una lástima que llegue a tan pocos cines.
Desde el 18 de septiembre en las principales salas.
CALIFICACIÓN: 4.1/5
Tráiler oficial de Dibujos Imaginarios:


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